sábado, 1 de agosto de 2026

SOBRE LA LLEGADA MASIVA DE INMIGRANTES A CEUTA. Juan Cejudo



Mucho se está hablando y escribiendo estos días sobre la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta.

Grupos ultraderechistas hablan de "invasión", cuando esa palabra tiene un componente bélico. Lamentablemente también hablan en estos términos medios de la Iglesia como Cope o la Trece TV. Rusia invadió Ucrania y mantiene allí un clima bélico; EEUU ha invadido numerosos países con conflictos bélicos.  Israel invade Palestina en la zona de Gaza y Cisjordania, también Líbano, provocando desolación y  muerte por sus bombardeos.



Pero los 50.000 inmigrantes  que llegan a Ceuta no tienen armas. Exponen su vida tirándose al mar, muchos con un flotador y otros  hasta con bebés para nadar hasta 3 kms. para conseguir llegar a una Europa donde puedan intentar tener un trabajo porque en su país no tienen nada, como ellos mismos han dicho.



Los comentaristas políticos y tertulianos hacen muchos análisis sobre las causas de esta llegada masiva de africanos. Muchos apuntan a que detrás de esta operación está Donald Trump y Netanyahu y el Rey de Marruecos, los tres dolidos porque España no les apoyó en la guerra de Irán, por haber condenado el genocidio en Gaza y la usurpación de tierras en Cisjordania o por los recientes acuerdos de España con Argelia.




No quiero entrar en el fondo de estos análisis porque quiero fijar mi atención en lo que más me preocupa:

67 personas (hasta hoy) han muerto intentando llegar a España. Sin duda el número aumentará en los próximos días. Este terrible dato parece importarle muy poco a la ultraderecha que no lo comenta.

¿Qué tiene que pasar para que 50.000 personas arriesguen su vida para salir de su país? ¿Cómo viven allí? Ellos mismos lo han dicho: no tenemos nada. Jóvenes sin trabajo, sin futuro, sin vida....Más de 7.000 son menores de edad. Muchos han fallecido, pero muchos otros han llegado heridos y exhaustos...



¿Qué mundo estamos construyendo tan injusto donde unos tienen un alto nivel de vida y otros están en la miseria? En general África es el gran continente olvidado. No es sólo Marruecos, es Sudán,  República Centroafricana, Burundi, Madagascar, Malaui, Mozanbique....




¿Cuál sería la mirada de Jesús sobre toda esta situación?

Él estuvo siempre con los mas pobres y les alivió en su sufrimiento. Él acogió a todos. Para Él todos los seres humanos tienen la misma dignidad.



La actitud de cualquier persona humana, y desde luego de un cristiano, debe ser luchar para que esos inmigrantes, que son seres humanos, sean atendidos en sus necesidades básicas: pan, techo, trabajo...Por supuesto que lo ideal debe ser que puedan vivir dignamente en sus países para que no tengan necesidad de emigrar. 

Pero si llegan a España, como bien dice el Papa Francisco y también León XIV hay que acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos.

Y a nivel mundial los cristianos debemos luchar por un Mundo más justo donde no se den esas abismales diferencias entre países ricos y muy pobres. 

Europa, el Mundo se dedica a poner barreras para que nadie amenace nuestra seguridad. Hay que conseguir que haya vías seguras para que las personas puedan circular como se hace con las mercancías.

Aconsejo leer la encíclica del Papa Francisco "Fratelli tutti" donde entre otras muchas cosas dice: 



130. Esto implica algunas respuestas indispensables, sobre todo frente a los que escapan de graves crisis humanitarias. Por ejemplo: incrementar y simplificar la concesión de visados, adoptar programas de patrocinio privado y comunitario, abrir corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, ofrecer un alojamiento adecuado y decoroso, garantizar la seguridad 34 personal y el acceso a los servicios básicos, asegurar una adecuada asistencia consular, el derecho a tener siempre consigo los documentos personales de identidad, un acceso equitativo a la justicia, la posibilidad de abrir cuentas bancarias y la garantía de lo básico para la subsistencia vital, darles libertad de movimiento y la posibilidad de trabajar, proteger a los menores de edad y asegurarles el acceso regular a la educación, prever programas de custodia temporal o de acogida, garantizar la libertad religiosa, promover su inserción social, favorecer la reagrupación familiar y preparar a las comunidades locales para los procesos integrativos[111].

Por último denunciar desde aquí a todos aquellos políticos que se dan de muy cristianos pero que hablan y actúan sólo desde sus intereses partidistas, pero sin ninguna referencia a los criterios cristianos que deberían de tener. No se puede poner una vela a Dios y otra al Diablo.



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