lunes, 7 de septiembre de 2026

DEMASIADO SILENCIO DE LA JERARQUÍA ESPAÑOLA ANTE TODO LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO EN CEUTA. Juan Cejudo



No entro en análisis socio-político de todo lo que está sucediendo en Ceuta, ni en los ataques de partidos políticos que buscan aumentar sus números de votantes a costa de lo que sea. Ni de los problemas estructurales de África, el gran continente olvidado.

Quiero comentar de modo especial el silencio cómplice de nuestros obispos, que no se han pronunciado como Conferencia Episcopal ante todo lo que allí está pasando. Es cierto que ha habido algunos (muy pocos) que sí han comentado la situación.

El Presidente de la Conferencia Episcopal se limitó a comentar brevemente en X que aquello había sido una "invasión", posicionándose una vez más con el término que vienen utilizando los grupos de Derecha y Ultraderecha. Cuando una invasión se entiende que se trata de grupos armados  para invadir masivamente un país.





Aquí los que han llegado son decenas de miles de personas de África que vienen huyendo de las guerras, el hambre, la miseria y que no tienen futuro ni tienen nada y buscan una posibilidad de poder vivir mejor ellos y sus familias. No traen armas. Sólo lo puesto.



Por supuesto que toda España se siente solidaria con los ceutíes, que han visto y siguen viendo alterada de forma muy importante su ritmo de vida habitual, con duras consecuencias para su vida familiar, social. económica... Estamos todos con ellos y deseamos que cuanto antes puedan volver a la normalidad que tenían antes del 30 del pasado mes de Julio.


Han muerto 145 personas intentando llegar a Ceuta.  De esto se habla poco. Ya hay que estar muy desesperado para tirarse al mar, algunos hasta con niños, para procurar llegar a España. Son 145 rostros concretos, con sus historias, sus familias, sus sueños, que se han visto truncados...



Además, estamos viendo cómo miles de inmigrantes llevan más de un mes sufriendo y soportando todo tipo de carencias: problemas para comer, para dormir, para asistencia sanitaria adecuada, para comunicarse con sus familias, para asearse, para tener un techo, ropa..., aunque ahora las autoridades van organizando la situación  para que todos puedan estar al menos cobijados  en tiendas.



Hemos visto en los vídeos cómo se les ha atacado en la playa, destruyendo sus enseres: mantas, ropas y las muy precarias chozas que construían para resguardarse del frío...Muchos (no podemos decir todos porque no seríamos justos) los han tratado peor que a los animales, alentados por colectivos que pregonan el odio hacia el inmigrante. Hablan de ellos como si no fueran personas y personas que sufren mucho.



Aunque hay que decir también que muchos ceutíes han dado un ejemplo de solidaridad con estas personas organizando miles de comidas y ayudándoles de todas las maneras que han podido, aunque lógicamente desbordados por el volumen de personas que necesitan ayuda.



Y lo triste es que muchos de los que los atacan y les hacen la vida imposible presumen de ser  cristianos. Los señores presidentes de las comunidades autónomas gobernadas por el P.P se niegan a acoger a menores en España, para que puedan estar mejor atendidos, de modo provisional, mientras se soluciona su situación jurídica y son devueltos a Marruecos. Prefieren que sigan en Ceuta sufriendo todo tipo de calamidades...¿De verdad creen que son cristianos?

Hay que decirlo con toda claridad: quien así se comporta no puede decir que es cristiano, porque el mensaje de Jesús en el Evangelio  es clarísimo:  «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis» (Mt 25,35-36).

«Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).

Y no digamos las palabras de los últimos papas sobre la inmigración, de Francisco y de León XIV cuando estuvo en España y habló muy claro, recibiendo el aplauso de todos los diputados. Pero se olvidan  de todo a la hora de actuar.

Jesús fue un emigrante que también tuvo que dejar su tierra.




Los españoles también hemos sido emigrantes en nuestra reciente historia. Se nos olvida.

Hay que tener sensibilidad por ellos y por todas las personas más vulnerables.

Ignorar el Evangelio por defender antes los intereses partidistas no es lo que debe hacer un cristiano

Especialmente vulnerables son las niñas, que ya algunas han sido víctimas de agresiones sexuales. Estarían mucho mejor en España mientras se arregla su situación legal.

Y los obispos calladitos. No dicen nada, no hacen nada. Ningún comunicado oficial  denunciando estos hechos. Como dice el obispo de Málaga: "¿Es tan difícil sentir empatía con la población ceutí (y especialmente de mujeres y niños), que no puede vivir con normalidad desde hace más de un mes, y a la vez sentir empatía con las personas que entraron en la ciudad manipuladas y que ahora no saben que futuro les espera?"



Creo que la Iglesia se debería volcar mucho más de lo que está haciendo. No puede olvidarse de su misión profética para denunciar toda injusticia y decir la verdad: que igual que los ceutíes tienen todo el derecho del mundo a volver a la normalidad, las miles de personas africanas que todavía están en Ceuta merecen ser tratadas como personas, no como animales. Personas que tienen derechos y deben ser respetados. 



Un Comunicado oficial de la Conferencia Episcopal Española, además de los pronunciamientos públicos de los obispos, cada uno en su diócesis es muy necesario.

Y por supuesto se debe desenmascarar a aquellos que presumen de cristianos y actúan en contra del Evangelio.


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