90 personas de todas las comunidades autónomas, alguna también desde Europa y varias de Latinoamérica, nos dimos cita ayer online para celebrar el Encuentro estatal de Redes Cristianas.
Un Encuentro que estuvo magnífico, porque se había venido preparando desde hace meses, con participación de los colectivos integrados en Redes Cristianas que habíamos contestado unas preguntas preparadas por unos sociólogos.
Os dejo aquí el Comunicado final del Encuentro que lo explica todo.
Un cordial saludo: Juan
----------------------------------
COMUNICADO:
Madrid, 14 de marzo de 2026
- Premio "Atrévete a soñar": (valorado por un jurado independiente y de alta profesionalidad), otorgado a N. Galván (Madrid), por el trabajo con el título: “Por qué no puedo ser bautizade”.
- Distinciones de la Coordinadora: (a personas o experiencias que se valoran como significativas), se han otorgado “ex aequo", a la Agenda Latinoamericana y al grupo La Calle Mata de Granada.
- Exigencia de Paz: Rechazamos la guerra como vía de resolución de conflictos. Denunciamos la inoperancia de la ONU frente al belicismo de las grandes potencias y apostamos por una ciudadanía activa que fuerce a sus gobernantes hacia la paz urgente, evitando una situación donde la tercera guerra mundial es ya un horizonte cercano. Confiando aún en que la ciudadanía democrática de los países más influyentes logre empujar a sus gobernantes a una acción pacificadora urgente.
- Sociedad de Cuidados: Aspiramos a una democracia que garantice la cohesión social, conjugando participación y cuidados, dentro de un estado de bienestar consistente, apoyado en unos servicios públicos solventes. Reivindicamos el feminismo, el ecologismo y la solidaridad con los migrantes como pilares esenciales para que "nadie quede atrás". Todos ellos conforman un conglomerado imprescindible para el cambio social al que aspiramos.
- Movilización contra el Abuso: Confrontamos activamente los genocidios, especialmente en Gaza y Palestina. Pero también nos alarman las carencias que sufren las niñas y los niños cubanos, debido a un bloqueo criminal contra un país que no está en conflicto bélico con nadie, por más que caigan sobre él los peores augurios explícitos por el denominado “dueño del mundo”, al estilo de los más sangrientos emperadores romanos.
- Justicia Social y Vivienda: Fomentamos con perseverancia todas las acciones tendentes a “doblar el brazo a la desigualdad”. Impulsamos la ofensiva social, como el mejor antídoto contra la extrema derecha. Defendemos el derecho constitucional a la vivienda frente a la especulación. Sin olvidar que el derecho a una vivienda digna es un elemento decisivo para el bienestar de la población y, singularmente el de los jóvenes
- Solidaridad Internacional: Hoy más que nunca es un reto ineludible. Desde Europa no podemos permanecer indiferentes a las situaciones de los pueblos que más sufren las agresiones y los acosos de todo tipo, que nos obligan a una respuesta activa en el apoyo integral y en la denuncia de los responsables políticos. Apuntamos a un acuerdo de paz negociado en Ucrania. Apoyamos la soberanía de Venezuela, el respeto al estatus de Groenlandia y Dinamarca, como pueblos soberanos en su relación vigente. Condenamos las agresiones externas contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Igualmente anhelamos el fin de los conflictos en países africanos como Sudán, República Democrática del Congo que tantas muertes, hambruna y desplazamientos forzosos está provocando.
- Voz Cristiana en el caos: Como cristianos del siglo XXI no debemos rehuir las causas de este caos mundial, debemos alzar nuestra voz y poner en valor toda nuestra capacidad de acción para contrapesar los delirios de ese poder infame, que pretende arrasar con todo el género humano. Además de practicar una solidaridad efectiva con los que sufren. Hay que contraponer una nueva Internacional de la Justicia y la Paz para parar la locura reinante. Sería muy útil que el Papa León XIV y otros líderes religiosos concienciados apostaran por este movimiento pacifista incipiente. Más aún, debemos presionar a todos los gobiernos para que rechacen toda injerencia y cualquier grado de agresión sobre otros pueblos. Reformar la Organización de Naciones Unidas y su carta fundacional será un paso útil para mejorar su capacidad de arbitraje e intervención en los conflictos; pero sobre todo, hay que preconizar el alto el fuego en todos los conflictos, castigando con severidad económica, comercial y logística a quienes vulneren ese consenso pacífico.
- Esperanza en el Reino: Nuestra fe en el Dios de Jesús nos inspira una esperanza de largo recorrido. Creemos en una nueva humanidad coherente con el proyecto salvífico de Jesús. Un mundo donde reine la paz y la justicia es el primer eslabón de la implantación del Reino de Dios en la historia. Nunca desistiremos de buscar ese Reino y su justicia, sabiendo , que todo lo demás se nos dará por añadidura.


















































