Las recientes y deplorables declaraciones del Presidente de la
Conferencia Episcopal han sacudido los cimientos de las tensas
relaciones Iglesia-Gobierno.
“Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de
ladrones” A las pruebas me remito”, dijo Argüello
¿A qué se refería el Sr. Presidente de los obispos? ¿Porque hay
algunos casos muy concretos de personas que no han tenido ética
ya todo el Estado es una banda de ladrones?
Como muy bien le ha contestado el Sr. Bolaños : “¿Qué le
parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia
entera como ”banda de agresores sexuales, a las pruebas me
remito“?”, escribe Bolaños, que a renglón seguido aclara que,
“evidentemente sería falso y profundamente injusto”.
Porque está claro que, según el Defensor del Pueblo hay
constancia de más de 440.000 casos de abusos sexuales en la
Iglesia Católica. ¿Todos los obispos son agresores sexuales? Está
claro que no. Sería falso y muy injusto afirmarlo..
Es cierto que los obispos tuvieron que reconocer que de los
34.961 bienes inmatriculados por ellos entre 1998 y 2015, cerca
de mil (965) lo fueron de manera ilegítima. Es decir que se lo
quedaron por la cara. Eso se llama apropiación indebida, es
decir tener en posesión unos bienes que no son suyos y por tanto
no les pertenecen.
Y si contamos desde 1946 se calcula que los bienes
inmatriculados por la Iglesia han sido mas de 100.000. Un gran
escándalo: la Iglesia la principal agencia inmobiliaria de España
¿Entonces Uds. pueden hablar de ética Sr. Argüello?
El Sr. Argüello ha querido matizar más tarde sus declaraciones
cuando ya el daño está hecho.
Los obispos siempre son muy sensibles cuando tienen que atacar
a gobiernos progresistas, participan en manifestaciones y hacen
muchas declaraciones, pero callan descaradamente cuando
deberían atacar y con gran dureza a gobiernos de derecha por
suscribir acuerdos contrarios al Evangelio y a la Doctrina Social
de la Iglesia.
Ya el Sr. Argüello se posicionó hace unos meses con los sectores
conservadores cuando pidió elecciones anticipadas, sin respetar
la pluralidad política de los millones de católicos de este país.
Un Presidente de la Conferencia Episcopal, que representa a los
obispos debe saber mantener una neutralidad y respeto a la
diversidad política y no posicionarse una y otra vez siempre con
los mismos.
Nada dicen de los terribles y homófobos pactos PP-VOX en
Andalucía y en otras comunidades autónomas, que promueven
actitudes racistas, machistas, contra el medio ambiente y
homófobas, totalmente contrarias al Evangelio, a la Doctrina
Social de la Iglesia y a las continuas palabras de los papas
recientes Francisco y León a favor de toda persona, sea cual sea
su color de piel, su procedencia o su situación económica porque
la dignidad, dijo León en España, no entiende de pasaportes.
Pero pronto se han olvidado algunos de los claros y nítidos mensajes de León XIV en España.
¿Y qué lecciones de ética pueden dar nuestros obispos? En los
Acuerdos preconstitucionales Iglesia-Estado se habla de
autofinanciación de la Iglesia y aún siguen sin llevarla a la
práctica, dependiendo de las grandes aportaciones del Estado
para sueldos de personal eclesiástico, profesores de religión,
financiación de centros educativos, arreglo de monumentos de la
Iglesia etc...etc…
En mi opinión el Sr. Argüello no debe seguir siendo el Presidente
de la Conferencia Episcopal y debe dimitir de su cargo o ser
cesado.
El Presidente de los obispos debe ser alguien que no esté
polarizado a favor de los grupos políticos de derecha o de
ultraderecha, sino que represente la pluralidad, política y
eclesial que hoy se da en España.
Echamos de menos a un Tarancón o un Añoveros que esos sí
supieron no dejarse llevar de quienes pretendían que se
posicionaran a favor de las corrientes franquistas.
Mi apoyo a los comunicados recientes del colectivo Crismhom,
de las Comunidades Cristianas Populares, de MOCEOP y de
Redes Cristianas.
Porque la Iglesia no es sólo los obispos, sino las innumerables
parroquias, comunidades de religiosos y religiosas, comunidades
cristianas, colectivos y grupos repartidos por todo el país a los
que el Sr. Argüello nos ha escandalizado con sus palabras.
¡SR. ARGÜELLO, DIMISIÓN!































