Empiezo diciendo que me gustaría una Iglesia que siguiera el camino que nos marcó Jesús. Y eso no siempre ocurre. La Iglesia es santa, pero también prostituta, como decía S. Agustín : "casta meretrix". Reconocer los pecados y contradicciones que se dan en la Iglesia no es ser enemigo de ella, ni querer atacar por atacar. Es ver lo que no es conforme a las enseñanzas de Jesús para tratar de corregirla. Queremos que actúe con los criterios de Jesús porque Él es nuestra referencia.
Juan XXIII cuando convocó el Concilio Vaticano II decía que la Iglesia era como una piedra preciosa, pero que, con el paso de los siglos se le habían adherido muchas suciedades, que había que limpiarla y quitarlas para que apareciera en su belleza original
En este sentido el reciente artículo del arzobispo de Tarragona Joan Planellas que os dejo aquí es muy esclarecedor.
CUANDO LA VERDAD NOS HACE LIBRES. Joan Planellas
https://www.religiondigital.org/joan_planellas_19375/libres_132_1461671.html
Dice el artículo que el Consistorio de cardenales del pasado mes se pidió "una Iglesia capaz de reconocer sus errores".
"La Iglesia no puede ser creíble si no está dispuesta a dejarse purificar por el mismo Evangelio", dice el arzobispo.
Y el arzobispo se centra en los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia. Pero dice también: "Ahora bien, sería un error pensar que el problema se reduce únicamente a los abusos sexuales".
"Es cierto que los obispos tuvieron que reconocer que de
los 34.961 bienes inmatriculados por ellos entre 1998 y
2015, cerca de mil (965) lo fueron de manera ilegítima.
Es decir que se lo quedaron por la cara. Eso se llama
apropiación indebida, es decir tener en posesión unos
bienes que no son suyos y por tanto no les pertenecen.
Y si contamos desde 1946 se calcula que los bienes
inmatriculados por la Iglesia han sido mas de 100.000. Un
gran escándalo: la Iglesia la principal agencia
inmobiliaria de España"
(https://juancejudo.blogspot.com/2026/07/las-deplorables-
declaraciones-de-luis.html)
Además posee más de 3000 bienes de interés cultural . Muchos de
ellos recaudan una cuota por ser visitados, lo que orgina
importantes ingresos económicos (más de 300 millones según
algunos informes). Posee además más de 9000 centros sanitarios,
asistenciales y sociales.
Pero no son sólo las propiedades inmobiliarias. También hay
demasiado oro y plata en nuestros cristos, vírgenes y santos y en
un muy variado patrimonio litúrgico. Además de importantes
inversiones financieras.
Podríamos seguir, pero quiero detenerme para hacer referencia a
las enseñanzas de Jesús que son las que debe iluminar el
comportamiento de los cristianos y por tanto de la Iglesia.
Dice Jesús en las Bienaventuranzas: "Bienaventurados los
pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos". (Mat. 5, 3)
Y a los discípulos los envía a anunciar el Reino y les dice: "No
lleven oro, ni plata, ni monedas de bronce, ni provisiones para el
viaje, ni bastón, solamente la ropa y el calzado que llevan puesto
(Mat. 10, 8-10).
Jesús nació y vivió pobre, murió sin tener nada. Él dijo a uno que
quería seguirle: "Los zorros tienen madrigueras y las aves del
cielo tienen sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde
descansar la cabeza" (Luc. 9, 57)
Ya sé que muchos dirán: pero es que la Iglesia con sus bienes
hace mucho bien a muchas personas. Y es verdad que hace
mucho bien a muchas personas con los muchos medios que
tiene: en España y en el Mundo. Sin duda.
Jesús podría haber dicho entonces a sus discípulos: "Procurad
tener muchos bienes porque así podréis ayudar a muchas
personas". Pero no: Quiere que no tengan bienes, ni dinero, ni
oro ni plata, ni monedas de cobre y llevar sólo lo puesto. Es
decir, que vivan como viven las personas más humildes de su
tiempo.
Por eso, para mí el que la Iglesia acapare tantísimos bienes es
una contradicción enorme con el mensaje de Jesús. Por eso el
buen Papa Francisco diría al comienzo de su pontificado:
"¡Cómo deseo una Iglesia pobre para los pobres!".
Por eso, 40 obispos en 1965 firmaron el llamado "Pacto de las
Catacumbas", por el que se comprometen a vivir sencillamente,
como el pueblo y renunciar a las riquezas. Dice en sus primeros
acuerdos:
1) Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra
población, en lo que concierne a casa, alimentación, medios de
locomoción y a todo lo que de ahí se sigue.
Creo y estoy convencido que este escándalo y falta de coherencia evangélica echa para atrás a muchísimas personas cuando se habla de la Iglesia.
Para ellos la Iglesia no es creíble. Porque predica una cosa y hace otra muy distinta. Piensan que si se desprendiera de tantísimos bienes y los pusiera al servicio de los más necesitados se podría eliminar el hambre en el Mundo y también colaboraría de modo muy importante a aliviar el gravísimo problema de la vivienda.
Digo como Francisco: "¡Cómo deseo una Iglesia pobre para los pobres!"








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