domingo, 29 de marzo de 2015

DOMINGO DE RAMOS. Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares


Hoy Domingo de Ramos comienza la Semana Santa. Son las fechas más importantes para un cristiano porque en estos días volvemos a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret, nuestra referencia vital. 

El Domingo de Ramos lo vivo reflexionando sobre las lecturas del Evangelio del día, pero con un sentimiento de cierta indignación. Creo que la Iglesia ha "escamoteado" el verdadero significado de este día, para presentarnos a un Jesús entrando en Jerusalén en un pollino, en plan triunfante, al que todos aclamaban y le  acompañaban con ramas de los árboles. Se queda ahí la lectura de la liturgia de esta fecha.

Pero, no dice nada de lo que viene a continuación, que para mí es lo que marca la celebración de estos días: su pasión, su muerte, su resurrección.

Cuando Jesús llega a Jerusalén y entra en el Templo, se enfrenta con el poder religioso más importante. Él expulsa a cambistas y comerciantes del Templo, vuelca las mesas donde se comerciaba con dinero y les dice que han convertido la casa de su Padre en una cueva de bandidos. Éso no se lo perdonan. Desde entonces van a por él. No  pueden consentir que Jesús les rompa el negocio que tienen con el Templo.

Es como el que pretenda hoy atacar el nuevo Templo de la cristiandad que es el Vaticano y sus negocios. Van a ir a a por él. Dicen que cuando apareció muerto Juan Pablo I, los papeles que le encontraron entre sus manos eran sobre la reforma de las finanzas vaticanas y sobre la reforma de la curia. Según no pocos autores, lo asesinaron.

Hoy Francisco también está jugando con fuego: está intentando reformar la curia y buscar transparencia en las cuentas del Vaticano. Ya los lobos de la curia y algunos cardenales le atacan sin piedad. Todos sabemos las conexiones que desde siempre ha habido entre ciertos eclesiásticos con las finanzas e incluso el mundo de la mafia. 

Estos elementos tampoco van a perdonar ni a  Francisco ni a nadie que les corte sus fabulosos negocios. Les puede molestar ciertos gestos populares de Francisco, incluso ciertas posiciones, para ellos, titubeantes y poco ortodoxas en la moral, pero tocar las finanzas y sus negocios...eso es imperdonable.

Hoy, como entonces, ése fue el verdadero comienzo de la Pasión de Jesús. Esa pasión que hoy se relata completa en la eucaristía y que es el núcleo del mensaje de este Domingo de Ramos.

Creo que quedarse en lo superficial de los ramos, el burro, las procesiones con cornetas y tambores y de las imágenes cargadas de oro y plata poco tienen que ver con el verdadero significado de este Domingo de Ramos que hoy celebramos.

Debemos ir a lo fundamental y no quedarnos en lo superficial de esta celebración.

Basta con leer lo que viene a continuación de donde termina hoy el Evangelio sobre la entrada de Jesús en Jerusalén y que podéis leer en Mt 21, 12 y 13.

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