miércoles, 2 de marzo de 2011

MOCEOP PRESENTA EN MADRID EL LIBRO "CURAS CASADOS. Historias de fe y ternura". Juan Cejudo














Magnífico me ha parecido este artículo del Director de Religión Digital José Manuel Vidal, el único periodista que estuvo presente, de los 16 convocados, al acto de presentación de nuestro libro.

Magnífico, porque me encanta cómo contrapone esas dos iglesias ( corrientes de la misma Iglesia, diría yo): la de Rouco Varela y los obispos y la de la iglesia de base a la que pertenece la mayoría de quienes estamos vinculados a MOCEOP.

Magnífico también, por su valentía para escribir ese artículo amplio y tan bien orientado que apunta perfectamente a la realidad que a nivel eclesial se vive en nuestro país.

Magnífico porque fue él el único de los periodistas convocados que estuvo presente en el acto.
Desde aqui mi felicitación a José Manuel Vidal y mi aplauso sincero.

Juan Cejudo

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Dos Iglesias posibles, necesarias y ya existentes: De Rouco al Moceop.

José Manuel Vidal, Director de Religión Digital

Rouco se presenta ante la prensa y repite presidencia del episcopado por cuarta vez


Los curas casados escenificaron una Iglesia samaritana, pobre, relegada a los márgenes, en la frontera, pero vital, entregada a la causa del Reino, incombustible en su militancia de muchos años, alegre, servicial, de base

Los periodistas de información religiosa estábamos convocados ayer a dos actos. A las doce de la mañana, en la Casa de la Iglesia de la calle Añastro de Madrid, se presentaba a los medios el recién elegido presidente del episcopado por cuarta vez, Antonio María Rouco Varela.










Por la tarde, en el colegio mayor Chaminade de Madrid, el Movimiento pro celibato opcional (MOCEOP) realizaba la presentación pública del libro "Curas casados, historias de fe y de ternura". Dos actos absolutamente diferentes en el fondo y en la forma.

Dos actos de Iglesia o de dos Iglesias posibles, necesarias y ya reales y existentes y que coexisten: la Iglesia piramidal de Rouco y la Iglesia pueblo de Dios del Moceop.En la comparecencia de Rouco, la sala de prensa estaba abarrotada de periodistas. Cerca de un centenar. Tantos que tuvieron que abrir las puertas y ampliar la estancia para dar cabida a las numerosas cámaras de televisión. Y a una nube de fotógrafos que disparaban sus flashes desde todos los ángulos y poses.

En la presentación del libro del Moceop sólo estuvo presente este periodista, aunque estaban convocados otros quince. Sin cámaras de televisión, sin flashes de los fotógrafos. Bueno sí, con los flashes de las cámaras de los amigos y familiares de los 23 coautores y de los cuatro presentadores del libro.
Rouco compareció en la magnífica y recientemente remodelada sala de prensa de la Casa de la Iglesia.

Hace años que el Moceop no puede utilizar local alguno de la institución y, para presentar su libro, tuvieron que pedir el favor de ser acogidos en el colegio mayor Chaminade que, generosamente, cedió una sala, repleta con más de 150 personas.

En la mesa del acto de Añastro, el cardenal Rouco, con su reluciente pectoral, compareció acompañado del secretario general del episcopado y hombre de confianza, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, y del jefe de la oficina de prensa del episcopado, Isidro Catela. Con muchos focos y una nube de micrófonos delante. Y en un estrado resplandeciente.

Cuatro personas en la mesa de una clase en la presentación de libro del Moceop, rodeados de los asistentes. Sin micrófonos ni focos, Andrés Muñoz, cura casado, y su esposa Tere Cortés, presidenta o, como ellos dicen con sentido del humor, "obispa" del Moceop; José Luis Cortés, nuestro genial dibujante, y Ramón Alario, cusa casado, coautor y editor del libro.

Camino no presentó a Rouco. Se limitó a leer los resultados de las votaciones, en las que su arzobispo obtuvo por cuarta vez la presidencia del episcopado. Con unos resultados muy ajustados: 39 votos. Sólo uno más de los 38 que necesitaba para salir reelegido. Seguido de cerca por Blázquez, con 29. Y muy lejos de los 51 que el propio Blázquez consiguió en la votación para vicepresidente. Un episcopado partido por la mitad y con funcionamiento de lobby.

Andrés Muñoz también fue presentando a los intervinientes en la presentación del libro del Moceop: tres creyentes bregados, con muchos años de lucha y de amor entregado a fondo perdido a los demás y al Reino. Con una mujer, como Tere, de rompe y rasga y con las ideas muy claras, como demostró en su breve presentación del recorrido del Moceop.

Con un Ramón Alario, que lleva años entregado a la causa del celibato opcional y de la renovación de la Iglesia. Y con un humorista, teólogo y dibujante genial como José Luis Cortés, a los pechos de cuyas viñetas nos hemos amamantado en la fe y en la renovación del postconcilio infinidad de católicos españoles de todo tipo y condición.

Andrés Muñoz presentaba así a José Luis Cortés: "Es tierno, misericordioso, alegre y libre como el mismo Evangelio. Es un señor como Dios manda. En una de sus recientes viñetas (en Religión Digital) proclamaba: ‘Un cura con su hijito en brazos sería un testimonio mayor que el de todos los celibatarios juntos'".
Rouco encarnaba, en la rueda de prensa de Añastro, a la Iglesia del poder. La Iglesia que lucha por los cargos.

Con un presidente que se aferra al puesto (pronto superará a Tarancón) y no deja paso a la renovación. Nadie tuvo tanto poder durante tanto tiempo como él en la historia de la Conferencia episcopal española. Quizás por eso le llaman "el cardenalazo" o el "vicepapa español".

Los curas casados escenificaron una Iglesia samaritana, pobre, relegada a los márgenes, en la frontera, pero vital, entregada a la causa del Reino, incombustible en su militancia de muchos años, alegre, servicial, de base. Sin renunciar jamás a seguir formando parte de la institución. Eso sí, con la intención de renovarla desde dentro. Y de hecho, el Moceop ha evolucionado de un movimiento focalizado en la cuestión del celibato opcional a un movimiento de renovación eclesial.

Un movimiento que, en palabras de Tere, sonaba así: "En todo el proceso personal por el que han pasado los curas casados de España ha sido de gran ayuda el movimiento Moceop; un movimiento con mucha libertad, que se atreve a pensar, a decir lo que piensa y, sobre todo, a vivir lo que piensa; un movimiento que va roturando caminos nuevos en el seguimiento de Jesús, promoviendo e impulsando pequeñas comunidades igualitarias e inclusivas; un movimiento que se empeña en dar a conocer el mensaje liberador cristiano, necesario en el mundo de hoy, porque puede ayudar a mucha gente a vivir y encarar las dificultades de otra manera; un movimiento que apuesta por una espiritualidad, distinta de la que propone la institución jerárquica y que necesitan y demandan hoy muchas personas. Moceop ha proporcionado horizontes más amplios de ecumenismo real, de hermandad, de humanidad entre todos los pueblos y creencias".




Rouco, en su comparecencia reivindicó el papel de la Iglesia en la sociedad. Primero, en sus relaciones "fluidas, correctas y de mucha ayuda de cara a la JMJ" con el Gobierno. De poder a poder. Y, por supuesto, negó las evidencias y retrató a la Iglesia como una institución "creíble y estimada socialmente", en contra de lo que sostienen todas las encuestas, que colocan a la institución en el último lugar, junto s los políticos, en cuanto al nivel de confianza que suscita en la sociedad española.
Lejos de la clave del poder, los curas casados reivindicaron una Iglesia humilde, samaritana. Encarnada en el pueblo y en los arrabales de la institución. Como decía Tere Cortés, "más que combatir contra la Iglesia queremos seguir viviendo en la Iglesia de otra manera, con ministerios desclericalizados y pequeñas comunidades".

Mientras la Iglesia del poder les sigue tachando de "traidores", ellos se sienten orgullosos de su doble condición de curas y de casados. "Ser cura casado es un regalo que nos ha hecho la vida", proclamaba Ramón Alario. Y en el libro (editado por el propio Moceop, porque ninguna editorial religiosa se atrevió a hacerlo) aparecen los testimonios y las historias de 23 curas casados y de sus esposas. Ejemplos vivos de que "otra Iglesia es posible". Eso sí, "sin atacar a nadie ni polemizar ni justificar decisiones de conciencia; sólo queremos dejar constancia de que existimos y somos Iglesia".





En Añastro, Rouco echó mano de su socarronería gallega, para caer simpático a los periodistas, sin conseguirlo. En la presentación de libro de los curas casados, José Luis Cortés arrancó sonrisas profundas y cómplices, aplausos sentidos y hasta alguna lágrima de emoción con su "Carta a Benedicto XVI", que pronto publicaremos en RD.
La comparecencia de Rouco duró menos de tres cuartos de hora y sólo se permitieron las preguntas de dos periodistas. Todo controlado. Y el cardenal se fue como llegó, asaeteado por los flashes de los fotógrafos.
La presentación de los curas casados duró casi dos horas y terminó entre aplausos a Cortés y abrazos entre los autores y los asistentes, con el calor de la hermandad de los seguidores de Jesús, el que vino a "confundir a los poderosos y enaltecer a los humildes".

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